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Las carillas o facetas de porcelana son restauraciones que cubren toda la cara frontal
del diente, generalmente empleadas en el sector anterior, cuya finalidad es casi
siempre estética |
Tuvieron su origen en los años veinte, por las exigencias estéticas de algunos artistas de cine, que querían
mostrar una sonrisa con una apariencia perfecta. El problema fundamental era la imposibilidad de fijarlas
permanentemente al diente, de forma que al principio sólo se llevaban mientras se filmaba alguna escena.
El gran desarrollo de las carillas de porcelana se debe a dos avances importantes: la posibilidad de grabar
la cara interna de la carilla con un ácido y la posibilidad de usar cementos de resina que se adhieren al
diente a través del esmalte grabado. Con la unión de ambos factores las carillas sufren un gran impulso
que las sitúa en la actualidad como el tratamiento de elección en situaciones de estética comprometida.
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